El peruano es chamba, es luchador o simplemente el peruano es Guerrero. Hoy no quiero destacar a cada peruano que combate ante la adversidad de la sociedad. Hoy toca hablar de un Guerrero, de uno que la luchó desde niño y hoy goza en la bella ciudad de Río de Janeiro. Las playas, las fiestas, los hinchas del Mengaõ corean su nombre.
Quizá te suene familiar el nombre Paolo Guerrero, es el referente de nuestra blanquirroja, es el capitán. No solo brilla aquí en Perú cada vez que viene, él brilla cada fin de semana en los estadios de Brrasil. Sus 14 goles en 18 partidos lo rarifican, lo goza la blanquirroja y lo goza el Flamengo. Con ustedes, el mejor delantero en Sudamérica, es peruano, sientase orgulloso de este hombre de 31 años.
Paolo hoy en día es portada en cualquier diario, sea por su vida personal (forzosa por cierto, pues él no declara, le es de poco interés) o por sus goles cada semana. Paolo pintaba para crack desde niño, nunca ha jugado en el Perú pero muere por la blanquiazul, paseo y formó su fútbol en Alemania, en la casa de Beckenbauer; compartió camerinos con Roy Makay, Oliver Kahn, Hamit Altimtop, Lucío, Mark Van Bommel y un tal Claudio Pizarro. Dentro de esa fila de cracks ya se hacía un nombre Paolo Guerrero. Nada más y nada menos que en el Bayern Munich.
Con los años pasó a las filas del Hamburgo, siendo un depredador en el área por muchos años. A la par vivió una crisis mental, caía muy fácil en las provocaciones, víctima de ella fue la selección en un 6 a 0, que desearía pagar por olvidar. Allí, el hoy goleador máximo de la selección se vio provocado y hostigado que insultó de manera airada al árbitro de aquél partido en el Centenario de Uruguay.
La mejor manera de levantarse era con el fútbol, y haciendo honor a su apellido, Guerrero salió adelante a batallar ante la adversidad. Ya en el 2012 llega al Corinthians, jugando por primera vez en este continente, probó suerte y mal no le fue, se convirtió en ídolo del equipo blanquinegro. Fue el autor de un gol que jamás olvidaran, así odien al peruano, no olvidaran ese apellido. Paolo Guerrero dio el gol ante el Chelsea en la final del Mundial de Clubes del 2012, quitándole la supremacía a los europeos.
Paolito tiene una deuda pendiente, una muy grande y es con su selección. El hoy máximo goleador de la selección, apuesta al todo o nada por llevarnos a las frías ciudades rusas a pasear nuestro fútbol, Rusia es el destino. Y ese viaje cuesta ganarle a países como Bolivia, Ecuador, Argentina o Colombia. Habrá que hacer escalas en Quito o Buenos Aires y dejar huella con nuestro fútbol.
El guerrero de quien hablamos dará entrega de sí en cada partido, él es Paolo y se apellida Guerrero, porque Guerrero es sinónimo de Perú.
Spot es un personaje de una película. Inspirado en él por ser tenaz, que ha vivido solo durante la mayor parte de su vida, siempre dependió de él en la toma de decisiones. Sus fortalezas son muy notorias: valiente, confianza en sí mismo y sobreviviente del mundo. Siempre es de gran ayuda y lentamente hace amigos de corazón. Así también me considero yo, bueno... a escribir.
domingo, 7 de mayo de 2017
'Guerrero' sinónimo de Perú
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