Me voy a hacer fiel a la frase 'Todo llega cuando menos lo esperas', me voy a aferrar a esa frase por lo sucedido, porque no pensé que llegase ahora, ni mucho menos te esperas que sea con una persona especial que se ganó tu corazón en tan corto tiempo.
Tener 19 años y tener la nobleza viva. Tener 18 años y tener una comprensión enorme sumado a un gran corazón con un adicional que es que cuando me mira a los ojos se le nota la ilusión de una niña. Todo recaería a que el momento especial, ese festival donde dos cuerpos se unen, tendría que tener alusión a la niña de 18 años. Pero no, recae en un joven que quiere explorar más allá, que entra en un deseo carnal donde, consciente de sus actos, busca unir sus lazos con ella. Con la persona especial de quien hablo, y esta persona lleva un nombre... se hace llamar Andrea.
Para hablar de Andrea me tomaré mucho tiempo, pero quiero sintetizar en algunas cosas, darle adjetivos que le dan vida a ese ser que de cierta forma me comparte su felicidad. Andrea es honesta, linda, de ojos hermosos, de pestañas bellísimas, de un corazón noble, de una paciencia y un cariño enorme.
Regresando, con Andrea acabo de dar un salto importante, una experiencia nueva y que no la esperaba, se dio el momento de llevar a un placer máximo, de intimar, de sentir nuestros cuerpos, de llevar la fantasía a la realidad.
Sentir su piel es algo excitante, algo especial, tiene un no sé qué que me atrae como un imán. Besar sus labios ha de haber sido de las cosas más bonitas que he pasado en el año, con un estilo de pasión y seducción, como un nivel de automóvil pasa de hacerlo suave a luego hacerte sentir con mucha intensidad. Las cosas fluían y los minutos pasaban, dar detalles se los dejo a la imaginación.
Lo especial de una persona no se da con el tiempo se da con los momentos, ella ha logrado en mi un impacto de emoción, de cariño, de robarme una pureza que vivía en mí, Andrea me ha hipnotizado al paso de sus actos y de sus movimientos, del como ata mis dedos entre los suyos o del como nuestros labios se unen. Andrea, muy fuera de lo de sucedido ha logrado enamorarme con mucha inocencia y nobleza.
Tener 19 años y tener la nobleza viva. Tener 18 años y tener una comprensión enorme sumado a un gran corazón con un adicional que es que cuando me mira a los ojos se le nota la ilusión de una niña. Todo recaería a que el momento especial, ese festival donde dos cuerpos se unen, tendría que tener alusión a la niña de 18 años. Pero no, recae en un joven que quiere explorar más allá, que entra en un deseo carnal donde, consciente de sus actos, busca unir sus lazos con ella. Con la persona especial de quien hablo, y esta persona lleva un nombre... se hace llamar Andrea.
Para hablar de Andrea me tomaré mucho tiempo, pero quiero sintetizar en algunas cosas, darle adjetivos que le dan vida a ese ser que de cierta forma me comparte su felicidad. Andrea es honesta, linda, de ojos hermosos, de pestañas bellísimas, de un corazón noble, de una paciencia y un cariño enorme.
Regresando, con Andrea acabo de dar un salto importante, una experiencia nueva y que no la esperaba, se dio el momento de llevar a un placer máximo, de intimar, de sentir nuestros cuerpos, de llevar la fantasía a la realidad.
Sentir su piel es algo excitante, algo especial, tiene un no sé qué que me atrae como un imán. Besar sus labios ha de haber sido de las cosas más bonitas que he pasado en el año, con un estilo de pasión y seducción, como un nivel de automóvil pasa de hacerlo suave a luego hacerte sentir con mucha intensidad. Las cosas fluían y los minutos pasaban, dar detalles se los dejo a la imaginación.
Lo especial de una persona no se da con el tiempo se da con los momentos, ella ha logrado en mi un impacto de emoción, de cariño, de robarme una pureza que vivía en mí, Andrea me ha hipnotizado al paso de sus actos y de sus movimientos, del como ata mis dedos entre los suyos o del como nuestros labios se unen. Andrea, muy fuera de lo de sucedido ha logrado enamorarme con mucha inocencia y nobleza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario