viernes, 18 de agosto de 2017

Match Point

3:32am. Domingo 13 de agosto, inoportuno momento para escribir pero estoy convencido que algo ha de fluir. Programo mi playlist y convoco a Pedro Suárez Vértiz, la canción escogida es "Talk Show", aunque en realidad no es una canción sino más bien una historia con melodía. 
Tengo una cajetilla de cigarros y aunque supuse no volver a hacerlo, la nostalgia me pedía a gritos unos cuantos, pero sin pensar esos cuantos se transformó en una cajetilla de 20 cigarros convertibles índigo. Cada cigarro me trae pequeñas partes de lo que estoy viviendo; estoy bien pero alguien me hace falta. Ese alguien lleva sustantivos propios que son muy bonitos, en fin. Pienso en ella y eso es suficiente. 
Me cuestiono el por qué y me respondo, a veces te toca así, es como el fútbol, a veces vas ganando a veces te voltean el partido. Quedan muchos minutos por jugar y una reacción debo tener. Los cigarros no ayudan pero me calma, es la certeza de que algo debo sacar de todo esto. 
He fallado como mierda, como un triste huevón pero eso es lo de menos. Importa el hoy, he mejorado como persona y eso es suficiente. Me di cuenta que la quiero y que me enamoré sin pensarlo, tenía miedo de hacerlo, como todo un cabro, arrugaba pero reté al miedo y miren hoy: estoy perdidamente loco por ella. Vengo fumando desde las 2 de la mañana, las calles están deshabitadas y corro el riesgo a que me roben, yo sigo nomás. 
¿Total? Es lo de menos, no quiero llegar a casa, no quiero dormirme tranquilamente sin dejar estas líneas pasar. Algunos me escriben para hacerla, sus traguitos van sus traguitos vienen pero no. Más de eso no. Di mi palabra de dejar el trago y eso hago. Los puchos solo es un relajo. Aparte no, quiero compartir con mi soledad. Ya van a ser las 4 de la mañana y no he pisado mi casa. No quiero, pero me cago de sueño aunque el insomnio lleve su nombre, o es que cogí la idea de que a estas horas tal vez, debería estar conversando con ella y malograrle su sueño. 
En fin. Espero pronto volver a tenerla conmigo, no ha pasado ni pincho de tiempo y la extraño como mierda. No sé qué pasó pero sucedió, bueno, en esta vida todo tiene un precio y capaz eso estoy pagando. Eso no quita que la quiera, que me haya enamorado así sin pensarlo, aunque nadie lo piensa, solo fluye. Solo me gustaría que todo conspire a que las cosas funcionen, dentro de mis demonios y sus demonios, dentro de todo hay algo dentro en cada uno que va más allá de un querer. No puedo, o podemos,tapar el sol con un dedo.

EL retrato de Eva

Nadie sabe a ciencia cierta cómo fue Eva ni Adán. Pero yo vi a Eva vestida de Luna. Viví en carne propia la presencia de Eva. Era tal cual la imagen que me daban en el curso de religión para colorear. Solo que la vi ya pintada y tatuada, una Eva moderna, diminuta pero hermosa; era el retrato de Eva. 
Eva, la de imagen pura y noble, tentada por el diablo vestido de ángel. Caída en el mundo de los daños colaterales del libertinaje, la buena vida y la poca vergüenza. Era el retrato de Eva. 
Eva la de los rizos, bonita y tentadora mirada, mirada incitante al pecado. Ella fue el infierno de Adán, que quedó preso de amor, en el paraíso. Un paraíso cómodo, provocador, lugar perfecto para hacer de ese lugar 'el'paraíso. 
Eva ya había probado de la manzana prohibida, una manzana que hizo efecto y que fue causa de las perdiciones de Eva. Esta manzana fue atrayente ante Adán, el pobre introvertido cayó en redes de Eva y probó de la misma manzana. 
Una manzana que se explayó en besos, caricias, oscuridad, y aunque Adán aún no tenía el privilegio de ver el retrato de Eva sabía que estaba cerca de ello. Los besos a Eva eran más provocadores; en medio de la oscuridad Adán veía a Eva más provocadora como si el infierno, paradojicamente, fuera, perdidamente, su paraíso. 
Adán caído en sus instintos, sentía a Eva de manera más pasional, no importaba que fuese el infierno, no importa si se convertía en un pirómano empedernido, sentir a Eva era el oasis. Las caricias eran mutuas, los besos eran correspondidos, ambos sentían sus cuerpos; todo esto producto de la manzana del pecado. 
El clima en ese paraíso era fantástico, ardían internamente, el exterior calibraba sus seres. Sus deseos carnales llevaba a Adán a ir desvistiendo a Eva y así ser testigo de la obra de arte más espectacular de todos. 
La primera prenda iba saliendo producto del momento apasionado y extraño, ambos se sentían cohibidos aunque sabían lo que hacían, Eva regresó a su estado más puro pero le duró poco, tentada ya por el diablo, ella se sintió ella y besaba con más pasión a Adán que también iba a la misma intensidad que la gloriosa mujer de rizos castaños y piel canela. 
Sentir su piel, para Adán, era exquisito, provocador, desvestirla era utópico pero real. La adoraba desde ya, no importaba manzanitas tentadoras, demonios, ni paraísos, no importaba nada, eran ellos dos. Solos, a oscuras y flotando en ese lugar donde habitaban. Era el momento, no había más. 
Para Adán, ver el retrato de Eva, de una Eva moderna, a la moda, verla ha sido de las sensaciones más memorables, era un sentido de excitación máximo. Piel canela por dentro y por fuera, rizos que iban flotando en el aire mientras esos labios se sacudían en los suyos. Sus tatuajes de Eva eran tocados como una sinfonía perfecta por las manos de Adán, su cuerpo diminuto era tocado como una guitarra y daba las pautas precisas, era arte puro el que Adán veía cerrar sus ojos a Eva, mientras se besaban y esas pestañas eran las más lindas. 
Adán logró estar en un estado líbido, ver sus senos  y otras partes más de ese cuerpo ha sido espectacular. 
La endemoniada Eva era la perfección, era el retrato más bello en pleno siglo XXI. Sus manías, sus encantos, sus misterios, sus maneras de provocar a Adán ha llegado al éxtasis. Dejó marcas en la mente,alma y cuerpo de Adán. El retrato de Eva existe, y Adán tuvo el privilegio de verlos. 
Es momento de despertar.

Una huella en el alma...

5 palabras que describen una consecuencia de 7 meses agitados, llenos de angustia, pasiones y sentimientos encontrados: 'Una huella en el alma'. Todo se acabó, como una carrera del 100mts. tuvo su punto de partida y su punto final. Acabó una frustrada historia de Cupido y se logro una medalla al amor propio.
Mateo, quien considero un personaje ficticio que se asemeja al autor de estas letras que le dan sentido a una historia, acaba de decir ¡Basta! Se cansó de vivir en la desconfianza y en la timidez, se cansó de esperar y, tal vez, ser buena gente (todo un huevón, en síntesis).
Mateo venía siguiendo a una chica, la famosa Sharon. Como la actriz, muy guapa ella, Sharon Stone, la de Bajos Instintos. Bueno, Mateo tenía ilusiones y sentimientos encontrados que se dieron en un tiempo de 5 meses aproximadamente. Pero todo acaba y todo aburre pues. Mateo y Sharon se llevaban excelente, no se puede quejar, había una química y una complicidad que se podía confundir con el amor, un amor que nunca llegó, un amor que no era amor pero que les quedaba igualito.
Hay cosas que uno no logra entender, Mateo ya había puesto ligeramente sus ojos en otra persona, se sentía atraído por una joven que ya en otro momento hablaré. Mateo se sentía desequilibrado, confundido pues Sharon se sintió iluminada y decidió pedirle (o implorarle) a Mateo que se den la oportunidad.
Mierda. ¿Cómo es no? Cuando quieres no se puede; cuando se puede, no quieres. Fregada la situación. Mateo y Sharon se besaron, después de ¡7 meses! Se besaron, sus labios chocaron y el pobre se sintió rico pues al final de toda una noche de intensos besos y bailes llegó a la conclusión que ya no sentía nada, que ya la ilusión la misma Sharon lo mató. Y ella sola se mató.
Mateo tras todo lo vivido no quiso saber más de Sharon; pues no le hacía bien, las cosas quedaron como un recuerdo, como una huella en el alma. Sharon nunca entendió el daño que hizo, su ironía y sus malos tratos desgastaban un lazo noble por parte de Mateo.
Él ya vive otra historia, es feliz, ella no lo dejaba en paz, y él decidió bloquearla de sus redes y de su vida. Se acabó, cortó una ilusión que al mismo Mateo quizá afectó pero entendió que cuando algo no te hace bien, no hay de otras. Cuando Mateo ya le quería caer a la mencionada pues ella no mostraba interés alguno, como leí alguna vez: 'No, pero la verdad que una chica que te cambia como si fueras una media es alguien que no quiero tener cerca. No es su pasado, es su forma de pensar, de ver la huevada'.