jueves, 22 de diciembre de 2016

Gracias totales

Estuvo muy claro desde que llegó al Perú, y yo ni supe de su existencia. Se hablaba mucho de el Bielsismo, del estilo, de las formas de juego y yo me hacía de la vista gorda, recuerdo que tenía 15 o 16 años por ese entonces. Para ahí, Mariano Soso ha de haber tenido 30 años. Creativo, inteligente, astuto, eficaz, eficiente, maduro, con proyecciones muy fijadas, un señor que a sus 30 años (edad considerada 'joven' para dedicarse a dirigir a un equipo de fútbol) tenía muy claro a donde quería llegar. 

El destino lo trajo al Perú, es hincha de Newell's Old Boys, curiosamente el mismo equipo de donde se formó Marcelo Bielsa. Marcelo era jugador de Newell's y sabía muy bien a donde quería llegar, decidió colgar los chimpunes y tomar la decisión de que quería ser técnico de fútbol. Ok, hasta ahí muy bien, existen ciertas similitudes: ambos jóvenes queríaan ser técnicos de fútbol. Uno es inspiración del otro. Mariano Soso es hoy en día el entrenador que más admiración ha causado en los medios y en la opinión del público tras su renuncia a Sporting Cristal, que dicho sea de paso, acaba de salir campeón. 

Llega al Perú de la mano de Claudio Vivas, que es no solo seguidor de Bielsa sino amigo y en algún momento fue asistente técnico del mismo en su estadía por varios clubes, marcando su paso por el Athletic Club de Bilbao. Mariano llega a Sporting Cristal, era uno de los asistentes de Vivas, y tras la campaña pasa a ser el asistente técnico de Daniel Ahmed. Con Daniel, marca un hecho importante: sale campeón y es valorado tanto por el plantel como por la directiva. Ya los dirigentes le habían puesto el ojo. 

El 2015, es el año que tanto el Perú como Real Garcilazo le dan la oportunidad a Mariano de dirigir por primera vez. Sorprendió a todos, desde el inicio hasta el final. Hubo polémica, pero eso está de más en este texto, hoy quiero valorar lo bueno que ha sido Mariano desde que llegó al Perú. Volviendo al fútbol, Mariano sacó a relucir muchas virtudes que estaban escondidas en la ciudad imperial. Gariclazo estaba haciendo un campeonato digno, mostrando un buen fútbol y todo gracias al convencimiento de Mariano hacia el plantel cusqueño. Fue así como Mariano logró calar en quienes lo desconocían y convencer a quienes ya sabían de sus virtudes, los dirigentes de Sporting Cristal por ejemplo. 

Mariano no terminó la temporada junto a Real Garcilazo, eso es un hecho concreto. Los motivos prefiero no mencionarlos pues nunca hubo una oficialización de ello. Solo puedo decir que Soso tenía un lugar asegurado en el Perú. El 2015, es el año de despedida de Daniel Ahmed y se va de Sporting Cristal con un sub - campeonato. Es así como llega el 2016 y llega también Soso a puertas rimenses. Listo, llegó el turno de Mariano Soso. 

El año de él ya lo conocemos, lo hemos vivido. Tuvo partidos enormes, bárbaros, dignos, malos, pésimos, regulares, muy irregulares también. Mariano tuvo el don de ahondar en un plantel noble, dedicado, capaz de creer y convencerse que todo saldría como el lo quería. A opinión personal, considero que la dirigencia tuvo mucha influencia en la toma de decisiones, pero no hablo del 11 que entraba a la cancha, sino de las formas de jugar. Por un momento, Mariano debió priorizar el resultado antes que las formas de jugar. A Mariano lo convencieron de ello, y aceptó priorizar el resultado cambiando matices dentro de su estilo de juego. El partido contra La Bocana condicionó su estilo de juego, fue el partido de quiebre dentro de todo. 

Sporting Cristal salió campeón de la mano de Mariano Soso, la manera en cómo campeonó no fueron aceptables para mí. No quiero quitarle mérito a Sporting Cristal, más bien es una crítica en buena onda. Considero que Sporting Cristal con el plantel que tiene y la calidad de entrenador pudo llevarse de encuentro a Melgar y no sufrir como lo hizo. Repito, priorizó el resultado. Tácticamente fue muy astuto, un viejo zorro que le ganó la partida ante un técnico muy bueno. Pero hubo un detalle: faltó a sus convicciones. Faltó a su forma de llegar al objetivo, no contuvo su idea.

Gracias Mariano por enseñarnos qué es la calidad de imagen, nos enseñaste la moral y la ética. Te despediste como un caballero, a semejanza de tu líder, de tu mentor. Tus imperfecciones nos hicieron recapacitar en lo lindo del fútbol, te desvives por ello. Tu versión, a los 35 años, es de un amante del deporte rey. Hoy Mariano, habrá que agradecerle que llegaste al Perú, te supiste involucrar con un grupo humano que se dejo seducir por tu idea. Sé que llegarás muy lejos, llegarás a ser un entrenador de élite. Espero que en algún momento retornes a este país, tendrás mucho que volvernos a enseñar y espero también, que estemos a la altura de tus sabidurías.

Gracias Mariano Soso. 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

El fútbol tiene esas cosas...

Despertar 5:30 am y solo por fútbol, nada nuevo pero pesado. Era el Atlético Nacional, equipo que brilla en cualquier terreno. Incluso hoy. Fueron 90' de entrega por parte de ambos planteles, el Atlético Nacional de Medellín y el Kashima de alguna ciudad de Japón. El partido fue en Osaka, el resultado: 3 - 0 a favor de los nípones. Ok, si quieres llevarte por el resultado no sigas leyendo por favor.

Hay un hecho que marca no solo el encuentro sino la historia del fútbol, estas cosas que en siglo XXI aún no estamos tan cercanos en un deporte que se practica ya más de un centenar de años. La tecnología hoy fue el juez de una jugada que marcó el partido: penal a favor del Kashima, gol a favor de los jáponeses. 1 a 0, pese a todos los intentos que ya había obtenido el equipo colombiano, el penal dejó en shock a estos. No podían creer que tras 1 minuto y tantos segundos recién se cobráse el penal.

En un solo tiempo la diferencia era abismal, a veces no es cuestión de talento sino también de suerte pues los de Medellín llegaron 16 veces al arco lícitamente mientras que los peligros de gol para el Kashima fueron de 6. Sin contar el penal, por supuesto. Y solo dando 2 peligros de gol para el arquero Armani, a mí parecer.

En el segundo tiempo, como a lo largo del primero, la poseción de balón fue en su mayoría para el Atlético Nacional, hizo lo que quiso con el balón. Pelota al piso, cambio de orientación, jugadas elaboradas, entradas al área, y muchas otras virtudes que nos mantiene acostumbrado el equipo de Rueda. Pero así es el fútbol, el rival también juega (a su manera).

El Kashima no es el antagónico, jugó como quiso y a su manera. Controló al Atlético Nacional que pienso que en el área siempre hizo una de más, quiso hacer entrar al balón con jugador incluido al arco. El Kashima aprovechó las que tuvo y fue muy eficiente en la parte defensiva, con una presión de hasta 3 jugadores lograron controlar el sistema de juego de los colombianos. Cedió el balón, pero no más. Fue inteligente en ese aspecto,

A falta de 10 minutos se acabó el sueño para Sudamérica y claro, Colombia por su puesto. Llegan dos jugadas inpensadas y anotan los jáponeses, sentenciaron el partido. No habían llegado en el segundo tiempo, se esperaba más el empate por parte de Atlético Nacional que el ataque progresivo de Kashima. Así pasó y quedó 3 a 0.

Se destaca ambas propuestas, pero me inclino más por la del Atlético Nacional. Quizá porque siento yo que eso es la esencia del fútbol o porque me guste como juega, fuera de todo el resultado no se dio. Alguna vez escuché a Bielsa hablar de los recursos lícitos e ilícitos y hoy es uno de esos partidos que me recuerda tal audio. Hasta la próxima 'Verdolagas', el sueño acabó aquí.

jueves, 1 de diciembre de 2016

No se muere quien se va, se muere quien se olvida...

Imperdible: carta al hijo de Danilo, arquero de Chapecoense.

Si estás leyendo esto, probablemente ya han pasado varios años desde que lo redacté. Debes ser un joven maduro, fuerte y lleno de vida, como yo en este momento. Probablemente te guste el fútbol y lo juegues con tus amigos del vecindario, todos los días durante la tarde. A lo mejor tengas una novia, a la cual proteges mucho. Igual que a tu madre. Te escribo esto un martes, el día que murió tu padre: Marcos Danilo Padilha, portero de Chapecoense.

La razón por la que te escribo esta carta es para hablarte de tu padre. No fui su mayor fan. Infortunadamente, tu viejo no llegó a la élite del fútbol mundial. No era muy conocido, no tenía yates de lujo, ni tenía a cincuenta patrocinadores ofreciéndole millones. No jugó ningún Mundial, ni tampoco jugó la Champions, pero no me malinterpretes. Él no es uno más, es un campeón, una leyenda; igual que sus otros dieciocho compañeros que acaban de fallecer. Chapecoense es un equipo humilde, no le sobra nada. No es conocido como uno de “los grandes” de Brasil, como sí lo son Gremio, Santos o Flamengo. No tiene mucho que mostrar en sus vitrinas. Tu padre, por su parte, jugó casi toda su vida en el fútbol amateur. En equipos con nombres impronunciables. Aun así ¿puedes creer que ahora son campeones de la Copa Sudamericana?

De seguro ya sabrás la historia y en tu interior pensarás: “les regalaron el título, porque todo el equipo se mató en un accidente aéreo”. No, pequeño, no. Esa es la historia que te contarán los envidiosos, los fracasados, esos que ven con envidia como los otros logran sus sueños. Aunque suene raro, tu padre y sus amigos ganaron esa copa en el campo. Se mataron por conseguirla. Seguramente ya habrás leído cientos de veces la Wikipedia (o la página informativa del momento), y habrás visto que Chape llegó a la final eliminando a colosos, como Independiente, Junior y San Lorenzo. Pero detrás de todo eso hay más, mucho más. Una historia enorme con la que podría escribirse una novela, o hacerse una película.

Una historia en la que están un técnico que se aburrió de ganar dinero, en el golfo arábigo, y regresó a Sudamérica para poner a un equipo pobre en las portadas de los diarios de todo Brasil. Una en la que participa un moreno que brincó como loco de alegría al saber que era padre, poco antes de morir. Una de un equipo, que en siete años, ascendió tres veces, se volvió el amor de un continente y sacó la cara por Brasil, cuando “los grandes” no pudieron. Una de un portero alto y flaco, que después de haberse vestido de héroe en una tanda de penales, y haber sacado una pelota venenosa con el pie, al minuto 94, le dio el pase a la final a su club, en un torneo continental.

Han pasado más de doce horas desde el accidente, los medios más prestigiosos del mundo no paran de hablar de ello. El Barcelona y el Real Madrid han realizado minutos de silencio, antes de entrenar. Los jugadores del momento han lanzado comunicados lamentándose. Todos los focos del mundo del fútbol están encima de tu padre y su equipo. Es triste que la razón por la que lo estén sea tan trágica, ¿verdad?

Pues sí, lo es. Pero de lo que mucha gente no se da cuenta es que, por esa tragedia, el planeta entero empezó a valorar el trabajo de años y años que llevó al Chape a donde llegó. Todos estaban ocupados hablando del milagro de Leicester, o la hazaña de Islandia. Pero nadie miraba a los de verde. A esos que en su momento tuvieron el día más feliz de su vida, y una semana más tarde, el peor de su historia. De seguro ya sabes que tu padre falleció camino al hospital. Quizás si el avión no hubiese chocado en una zona tan inaccesible, o si la ambulancia hubiese tardado un poco menos en llegar, estarías con él. Y yo no estaría escribiendo esto.

Si te preguntas cómo supe de tu existencia, fue porque vi una foto tuya circulando por Internet, junto a tu padre. Te veías sonriente, mientras él te enseñaba a jugar con un balón que te llegaba a las rodillas, ¿cómo le explicas a un niño que nunca más verá a su padre, porque murió buscando un sueño?

Ya debes ser un hombre maduro, de seguro hace mucho que entendiste y asimilaste lo sucedido. Bien por ti. Pero hoy eres muy pequeño, no entiendes nada de lo que pasa. Esta carta es solo para aclararte las dudas que puedan quedarte. Tu padre fue un grande, sin ser nadie. Su equipo fue y será un campeón recordado eternamente, sin siquiera haberse presentado a jugar. Porque eso sucede cuando se mezclan el fútbol y el destino, forman un caldo amargo y dulce a la vez, un caldo incomprensible. Tu padre no ha muerto, por el hecho de que tú estás vivo. Eres la extensión de él en este mundo, así que debes perpetuar ese espíritu humilde y ganador con el que Danilo, sus compañeros y miles de hinchas, transformaron una bola de barro en una de oro. Una bola que quedará en las memorias de este continente, y el mundo, para siempre.

Hecha por Carlos, redactor de PaseAlVacio.

La carta que sí te entregue...

Hola, ¿recuerdas qué te dije que tenía algo para ti? Bueno, hoy no es la oportunidad. No es el momento ni mucho menos sería oportuno. Si escribo esto y me tomo el tiempo es por interés y por qué yo ya te escuché y conozco tu posición. Hasta donde sé, me dices estar confundida y que con el tiempo has logrado quererme siendo algo extraño porque me cuesta aceptarlo de alguna manera. Eso no significa que dude de ti, es más, le doy mucha valoración a lo que sientes. Si escribo esto en forma impresa es, una, porque me agrada más redactar así que de letra a puño.
Empiezo, yo te estimo y te has ganado mi cariño en estos cortos dos meses, no sé si sea malo o bueno, me es indiferente. Solo sé que te ganaste mi cariño y admiración y que me agrada la noticia. Me has llegado a conocer en un momento muy positivo, que he madurado mucho y que tengo mis planes muy claros, mis proyectos bien definidos y soy quien estás conociendo, soy quien miras cada vez que tienes al frente. La apreciación que tengas sobre mí me es importante pero si deseas guardártela lo respetaré. Punto uno: te quiero y te estimo y voy a protegerte porque eso se hace con quien quieres ¿no? Lo haré porque así soy y porque es naturalidad hacerlo. No te daría la espalda.
Fuera de eso, quiero comentarte que yo también ando confundido, sin que esto se preste a malos entendidos o cosas poco positivas. Me confundes, me confundo, y quiero dejar en claro que eso no significa que yo me quiera alejar de ti, lo dije cuando te llamé y conversamos. Si tú te alejas lo más probable es que me chocará porque tengo emociones como todo ser humano, no me agradaría saberlo pero se tiene que aceptar la decisión. Quiero dejarte en claro que no me arrepiento cada vez que me quedé a ayudarte a cerrar o cada error que cometiste porque ibas aprendiendo y que pese a tus enojos que se ven más tiernos que serios lo admito porque en verdad, es tu forma de ser y quien eres. Me agradan bastante tus maneras de afecto hacia mí, es lindo de tu parte. Actúas de una manera muy indescriptible, extraña a veces, no sé si me entiendas. Eso no quiere decir que debes dejarlo de hacer, aunque si lo haces lo respetaré.
Quiero dejar claro que no finjo actitudes ante ti, las únicas han sido el mostrarme distante por momentos pues no es fácil actuar de lo más normal con la persona que me agrada y que, paradójicamente, tiene mi atención. Fuera de eso, es quien ves, no tengo otra cosa más que mostrarte. Me enorgullece saber que a alguien le llama la atención mi forma de ser, estoy seguro de quien soy y también de lo que quiero.
Me gustan tus ‘te quiero’ y tus excesivas ‘gracias’, es agradable que alguien te lo diga y más si es la persona en quien me fijé así, de la nada, sin forzar nada, sin muestras por parte mía. Me agradan tus buenos días o tus mensajes muy tiernos (o es que así lo vi yo), pero no sé a qué punto quieras llegar. Somos amigos pero actúas a veces como si no fuese así, es extraño. Todo lo que digas me queda grabado, todos tus gestos igual, yo te estimo, te quiero y me haces sentir que tú también. Pero repito, que esto no se malinterprete. Pero quiero saber qué piensas. Todo tiene un límite, tiene un stop en donde yo estoy en la posición de consultarte eso.
Por otra parte sé que mantienes una relación, no tengo detalles pero me basta saber que has llorado por él muchas ocasiones, unas que estuve presente y otras en las que pude deducir. Me duele, ¿sabes? Es feo enterarse esas cosas, quizá por eso la imagen de “tantos hombres interesados por conocerte y tu traumada con el mismo idiota de siempre”. Perdón, pero creo que se mostraba muy precisa para lo que pensé. De seguro lo quieres y es aceptable, no voy a juzgarlo, no tengo razones, lo respeto, pero me basta con saber que te hizo llorar para no tener una buena referencia. Lastimosamente, así es y te quiero. Diré también que pese a todo siempre busca ser feliz. Sé tú misma y que nada te opaque. Después de esto, no me odies ni mucho menos, solo estoy siendo claro conmigo mismo, contigo y con mis apreciaciones. Me gustas, y tienes mi atención, mi apoyo.
Si en caso ya no exista confusiones en ti, por favor discúlpame, pero me tenía que tomar el atrevimiento de escribirte y hacértelo saber. Considero que eres una gran chica, muy linda por cierto, de una sonrisa muy bella y con esos brackets que más que un accesorio de salud parece hacerte brillar o notar más. Me agradas, te he escrito muchas veces, solo leíste mi primera apreciación y me agrada que te haya gustado.  Eres fantástica y como te lo dije alguna vez, tú llevas magia dentro de tu ser. No tengo mucho que decir, solo te pediría que cada decisión que tomes asegúrate que te haga feliz, te lo dice un compañero, un amigo, alguien que te estima, te lo dice Humberto, o mejor dicho: Miguel. Quizá tengo mucho por escribir pero creo que he sido claro, cuídate mucho, sé feliz y siempre sonríe. Por favor.