Golpe a la esperanza. Sentido de gracia para los amantes del deporte de 4 esquinas, Jhonatan ha sido víctima de un nock out en donde más allá de su estado de salud le nockearon el sueño de seguir el camino a ser campeón mundial en una categoría que lo podría consagrar y quien sabe ser amo y dueño de un anhelo.
El Madison Square Garden hubiese sido el escenario perfecto para terminar siendo el Último Inka, como se iba promocionando el porteño. Pero el mexicano Beltrán en una desesperación lanzaba manotazos pues no hay que ser un sabio del box para darse cuenta de la notable distancia que tenía Maicelo ante Beltrán.
El nock out llegó de un momento a otro, fue bien conectado el golpe y diluyó al peruano. Fin. No sabemos si el tiempo de recuperación será de 1 o 3 meses, de hecho es una huella marcada para el incaico. Como la huella de notar que es un héroe, en la victoria y en la derrota. Los héroes también caen y se levantan.
Él lo es, no hay dudas. Él decidió esta vida, él quiere ser el pugilista más exitoso del Perú y si no lo logra pues lo intentó. Aplausos para quien perdió dentro un ring, un cuadrilatero donde no cualquiera entra.
Maicelo hoy, mañana y siempre: El Último Inka y el Madison Square Garden lo sabe.
Spot es un personaje de una película. Inspirado en él por ser tenaz, que ha vivido solo durante la mayor parte de su vida, siempre dependió de él en la toma de decisiones. Sus fortalezas son muy notorias: valiente, confianza en sí mismo y sobreviviente del mundo. Siempre es de gran ayuda y lentamente hace amigos de corazón. Así también me considero yo, bueno... a escribir.
domingo, 21 de mayo de 2017
Golpe a la esperanza
domingo, 7 de mayo de 2017
'Guerrero' sinónimo de Perú
El peruano es chamba, es luchador o simplemente el peruano es Guerrero. Hoy no quiero destacar a cada peruano que combate ante la adversidad de la sociedad. Hoy toca hablar de un Guerrero, de uno que la luchó desde niño y hoy goza en la bella ciudad de Río de Janeiro. Las playas, las fiestas, los hinchas del Mengaõ corean su nombre.
Quizá te suene familiar el nombre Paolo Guerrero, es el referente de nuestra blanquirroja, es el capitán. No solo brilla aquí en Perú cada vez que viene, él brilla cada fin de semana en los estadios de Brrasil. Sus 14 goles en 18 partidos lo rarifican, lo goza la blanquirroja y lo goza el Flamengo. Con ustedes, el mejor delantero en Sudamérica, es peruano, sientase orgulloso de este hombre de 31 años.
Paolo hoy en día es portada en cualquier diario, sea por su vida personal (forzosa por cierto, pues él no declara, le es de poco interés) o por sus goles cada semana. Paolo pintaba para crack desde niño, nunca ha jugado en el Perú pero muere por la blanquiazul, paseo y formó su fútbol en Alemania, en la casa de Beckenbauer; compartió camerinos con Roy Makay, Oliver Kahn, Hamit Altimtop, Lucío, Mark Van Bommel y un tal Claudio Pizarro. Dentro de esa fila de cracks ya se hacía un nombre Paolo Guerrero. Nada más y nada menos que en el Bayern Munich.
Con los años pasó a las filas del Hamburgo, siendo un depredador en el área por muchos años. A la par vivió una crisis mental, caía muy fácil en las provocaciones, víctima de ella fue la selección en un 6 a 0, que desearía pagar por olvidar. Allí, el hoy goleador máximo de la selección se vio provocado y hostigado que insultó de manera airada al árbitro de aquél partido en el Centenario de Uruguay.
La mejor manera de levantarse era con el fútbol, y haciendo honor a su apellido, Guerrero salió adelante a batallar ante la adversidad. Ya en el 2012 llega al Corinthians, jugando por primera vez en este continente, probó suerte y mal no le fue, se convirtió en ídolo del equipo blanquinegro. Fue el autor de un gol que jamás olvidaran, así odien al peruano, no olvidaran ese apellido. Paolo Guerrero dio el gol ante el Chelsea en la final del Mundial de Clubes del 2012, quitándole la supremacía a los europeos.
Paolito tiene una deuda pendiente, una muy grande y es con su selección. El hoy máximo goleador de la selección, apuesta al todo o nada por llevarnos a las frías ciudades rusas a pasear nuestro fútbol, Rusia es el destino. Y ese viaje cuesta ganarle a países como Bolivia, Ecuador, Argentina o Colombia. Habrá que hacer escalas en Quito o Buenos Aires y dejar huella con nuestro fútbol.
El guerrero de quien hablamos dará entrega de sí en cada partido, él es Paolo y se apellida Guerrero, porque Guerrero es sinónimo de Perú.
27 minutos...
Tener 19 años y tener la nobleza viva. Tener 18 años y tener una comprensión enorme sumado a un gran corazón con un adicional que es que cuando me mira a los ojos se le nota la ilusión de una niña. Todo recaería a que el momento especial, ese festival donde dos cuerpos se unen, tendría que tener alusión a la niña de 18 años. Pero no, recae en un joven que quiere explorar más allá, que entra en un deseo carnal donde, consciente de sus actos, busca unir sus lazos con ella. Con la persona especial de quien hablo, y esta persona lleva un nombre... se hace llamar Andrea.
Para hablar de Andrea me tomaré mucho tiempo, pero quiero sintetizar en algunas cosas, darle adjetivos que le dan vida a ese ser que de cierta forma me comparte su felicidad. Andrea es honesta, linda, de ojos hermosos, de pestañas bellísimas, de un corazón noble, de una paciencia y un cariño enorme.
Regresando, con Andrea acabo de dar un salto importante, una experiencia nueva y que no la esperaba, se dio el momento de llevar a un placer máximo, de intimar, de sentir nuestros cuerpos, de llevar la fantasía a la realidad.
Sentir su piel es algo excitante, algo especial, tiene un no sé qué que me atrae como un imán. Besar sus labios ha de haber sido de las cosas más bonitas que he pasado en el año, con un estilo de pasión y seducción, como un nivel de automóvil pasa de hacerlo suave a luego hacerte sentir con mucha intensidad. Las cosas fluían y los minutos pasaban, dar detalles se los dejo a la imaginación.
Lo especial de una persona no se da con el tiempo se da con los momentos, ella ha logrado en mi un impacto de emoción, de cariño, de robarme una pureza que vivía en mí, Andrea me ha hipnotizado al paso de sus actos y de sus movimientos, del como ata mis dedos entre los suyos o del como nuestros labios se unen. Andrea, muy fuera de lo de sucedido ha logrado enamorarme con mucha inocencia y nobleza.