viernes, 28 de octubre de 2016

Lo que a veces la gente calla...

Contaré una infidencia, de esas que sospechas y lo confirmas con el mismo relato de quien es la historia. Ella se llama Sofía, es una chica que nació con muchas virtudes y con un corazón enorme pero con un solo defecto, no sabe quién es en verdad y solo se refugia en esos vagos vicios que hoy existen en la sociedad. De seguro no es la primera persona así, pero por cosas del destino la crucé por la calle y en una fortuna de la vida la convencí a que me contase los pasajes de su vida, esos detalles que te marcan profundamente.
Esta chica tiene una mirada firme y que esconde detrás de ella mucho miedo, mucho dolor. Es muy cerrada, pero lo que ella no sabe es que en su ser hay magia, esa magia que debe ser conquistada por un mago (que esto no signifique a asociarse con amor), de esos primerizos que tienen ingenuidad y curiosidad. Bueno, regresando a quien conocí de manera casual, les diré que sufrió mucho y toda su ternura se esfumó, la opacó por necesidad más que una voluntad. Las formas de apreciar se reducen para ella, la desconfianza la envolvió desde los 8 años, nunca encontró el cariño, ese cariño paternal o social, siempre fue muy de ella. El querer para Sofía se hizo una palabra inexistente y un hecho utópico, nunca orientó esa acción.
De amores también supo, y lo disfrutó mientras duró. Sufrío también, una marca más que te dejan huella, obviamente no es la primera pero repito, por cosas de la vida me tuve que cruzar con ella.
Y entonces si nunca tuvo el cariño paternal ni social ni de amores, lo más coherente era evitar querer, las formas se dieron para que su corazón sea frío, merece atención, merece ser ella, merece conocerse pero es un proceso de largo aliento, de camino arduo, de que la quieran como se debería querer. Un cariño como aquél mago, ingenuo y curioso.
Pero ¿saben?, ella decidió quitarse la vida, no fue cobardía, fue valiente. Decidió dar un paso al costado y se quedó con la incógnita de saber que es el querer. Quedé con la incógnita si encontraría al mago. Ella fue y será un ángel, no solo de los que van al cielo, sino más bien de los que nacieron con el don de tener un noble corazón y que siempre trató de buscar el bien pero no pudo más, la vida es así de injusta, ella siempre será el ángel que le faltó conocer lo que es querer.

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